Ficha de detalle de publicación

TITULO: Oportunidades móviles: pobreza y acceso a la telefonía en América Latina y el Caribe. El caso de Colombia

AUTOR:
AÑO: 2007
ETIQUETAS: acceso a la telefonía, Colombia, oportunidades móviles, pobreza, telefonía móvil

En Colombia, en mayo de 2007, con financiamiento de la IDRC y dentro del proyecto DIRSI Oportunidades Móviles: pobreza y acceso a la telefonía en América Latina y el Caribe, realizado paralelamente en Argentina, Brasil, México, Perú, Jamaica y Trinidad y Tobago, se encuestaron 800 hogares de Bogotá, Medellín, Villavicencio y Pasto (véase mapas del país y ciudades en el anexo). En cada una de las ciudades seleccionadas, se hicieron 200 entrevistas a hogares de los estratos 1 y 2, los segmentos poblacionales considerados los más pobres según las metodologías oficiales. Los hogares de menores ingresos, estrato 1, representaron el 51.2% del total de hogares encuestados y el restante 48.8% correspondió a los del estrato 2.

En cada uno de los hogares se seleccionó aleatoriamente un miembro de entre 15 y 65 años para que respondiera un cuestionario sobre el uso o no de teléfonos móviles, sus patrones de gasto en este tipo de medio de comunicación, la propiedad o no de teléfono fijo en el hogar, su respectivo patrón de uso y el empleo de otros medios de telecomunicación, entre otros factores. De esa selección aleatoria, el mayor porcentaje de encuestados, usuarios o no del servicio móvil, resultó mujeres, 68.1%, y el restante 31.9%, hombres.

El resultado fundamental del estudio es que el acceso a la telefonía móvil celular es elevado y se generaliza a través de los diferentes aspectos socioeconómicos de los encuestados. Un 89% de ellos respondió haber usado la TMC en los tres últimos meses previos a la entrevista. La gran mayoría de los usuarios de TMC son novatos en el uso de esta tecnología por cuanto solo la utilizan desde 2004. La tasa de uso resultó relativamente mayor en las dos ciudades más pequeñas como Pasto y Villavicencio en donde sus habitantes cuentan con menores alternativas de comunicación. Sin embargo en Bogotá, la tasa de uso fue también elevada. La incidencia en el uso de la TMC fue, como habría de esperarse, mayor para los encuestados, que siendo pobres, se ubicaron en los quintiles superiores de ingreso o del índice NSE; mayor para quienes tenían al menos educación secundaria completa; mayor para quienes estaban laborando que desempleados; mayor para los grupos de edades entre los 19 y 50 años, o edades de estudios superiores y de desarrollo profesional o laboral; y mayor para los hogares de los encuestados en donde el hacinamiento crítico fue mayor.